Uber empieza a cuestionar su factura de IA
La compañía reconoce que ya no le resulta fácil vincular más gasto en modelos con mejoras visibles para el usuario.

La frase importante no es que Uber esté invirtiendo más en inteligencia artificial. Eso ya lo hacen casi todas las grandes tecnológicas. Lo relevante es otra: la empresa admite que empieza a costarle justificar el gasto porque no ve una relación clara entre más consumo de tokens y mejores funciones para el usuario final.
Andrew Macdonald, presidente y COO de Uber, lo dijo con bastante menos épica de la que suelen traer estas historias. En una entrevista explicó que la conexión entre lo que se gasta en IA y lo que termina saliendo en producto «todavía no está ahí». Traducción: la cuenta sube, pero el retorno no se deja medir con la misma facilidad.
Cuando el presupuesto crece y la mejora no aparece
Uber gastó 3.400 millones de dólares en I+D en 2025, un 9% más que el año anterior. La compañía sigue metiendo IA en más rincones de su negocio, pero ya no parece cómoda con la idea de tratar ese gasto como una fe automática. Si el resultado no se traduce en funciones más útiles, la comparación con contratar menos gente o reasignar equipos se vuelve incómoda.
Ese matiz importa porque Uber no está hablando de una demo o de un proyecto aislado. Está hablando de operaciones, logística, asistencia al cliente y producto. En una empresa que vive de optimizar tiempos y márgenes, cada incremento de gasto tecnológico tiene que competir con una pregunta sencilla: ¿esto acelera de verdad el negocio o solo engorda la factura?
Lo que deja entrever la frase de Macdonald
Hay una lectura todavía más interesante. Uber no está diciendo que la IA sea irrelevante; está diciendo que el relato de «más tokens = más valor» ya no le basta. Y eso es una mala señal para cualquier proveedor que venda automatización como si el gasto fuera a justificarse solo por estar de moda.
Si la métrica que crece es el consumo y no la productividad, el mercado acaba mirando donde siempre: resultados, no narrativas. Uber, en este caso, parece estar haciendo ese cálculo en voz alta.
Artículos relacionados
Astra, el nuevo modelo de OpenAI, confirma una tendencia incómoda: la IA ya juega en defensa y ataque
La llegada de Astra no solo importa por su potencia: también deja claro que la próxima batalla de la IA pasa por la seguridad, la automatización y el control de sistemas reales.
Thinking Machines estrena su primer modelo de pesos abiertos y lanza un mensaje más grande que el producto
La startup de Mira Murati apuesta por control, adaptación y menos dependencia de un único proveedor.